Un cuarto Montessori en casa: todo a la altura de los chicos
Muebles bajos, perchas a su alcance y un lugar para cada cosa. Ideas simples para que los chicos ganen autonomía en su propio cuarto.

La propuesta de Maria Montessori parte de una idea muy simple: si el entorno está pensado para el tamaño de un chico, el chico puede hacer más cosas solo. No hace falta rediseñar la casa ni comprar todo nuevo. Alcanza con mirar el cuarto desde su altura y hacerse una pregunta: ¿qué puede hacer acá sin pedirle ayuda a un adulto?
Estas son algunas ideas para empezar.
Agacharse y mirar
Sentate en el piso del cuarto, a la altura de los ojos de tu hijo. Vas a descubrir enseguida qué cosas le quedan lejos: el perchero, la luz, los juguetes en el estante de arriba, la ropa en el placard. Cada una de esas cosas es algo que hoy depende de vos.
Un perchero a su altura
Es de los cambios más simples y de los que más se notan. Un perchero o unas perchas de pared bajas le permiten colgar y descolgar solo su campera, su mochila o su toalla. Al principio va a necesitar que le muestres cómo, y después lo va a hacer como parte de la rutina.
Que tenga un lugar fijo, siempre el mismo, ayuda a que lo use. Mirá los percheros.
Una mesa y una silla de su tamaño
Una mesa baja le da un lugar propio para dibujar, armar, comer una fruta o jugar. La clave es que los pies lleguen al piso y que pueda sentarse y levantarse sin ayuda. Si tenés dudas con la medida, en esta guía explicamos cómo medir. Nuestras mesas y sillas están hechas a escala infantil.
Menos juguetes a la vista, y cada uno en su lugar
Un estante lleno de juguetes abruma. Es mejor dejar a la vista unos pocos, que pueda ver y alcanzar, y guardar el resto para ir rotándolos. Cuando cada cosa tiene un lugar fijo, ordenar deja de ser una tarea imposible y pasa a ser parte del juego: esto va acá.
Un baúl o unas cajas bajas ayudan mucho. Lo importante es que pueda abrirlos y cerrarlos solo, sin riesgo de apretarse los dedos. Hay opciones en guardado.
Materiales nobles y simples
Montessori propone objetos reales, de materiales naturales, que se puedan tocar y que tengan peso. La madera es ideal: es cálida, resistente y envejece bien. Además, un mueble de madera bien hecho acompaña varios años y se puede pasar a un hermano.
Paciencia (la parte más difícil)
Preparar el ambiente es la parte fácil. Lo difícil es darle tiempo: dejar que tarde en colgar la campera, que se equivoque al guardar o que la silla quede torcida. La autonomía se construye así, de a poco y con mucha repetición.
Si querés armar el cuarto y no sabés por dónde empezar, escribinos y te contamos qué piezas pueden servirte.
